El dogma del déficit cero por parte del Gobierno nacional se mantiene y, lejos de aflojar la presión tras el ordenamiento inicial, la Nación profundizó durante agosto la poda sobre las cuentas públicas. Así lo confirma el último reporte del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que desnuda la anatomía del ajuste: en el octavo mes del año, el gasto primario devengado (cuando la “factura” ya ingresó y se reconoció la deuda, pero aún no se giraron los fondos) de la Administración Nacional sufrió una contracción real interanual del 9,96%, mientras que el efectivamente pagado retrocedió un 7,95%.

El dato de agosto marca la mayor caída mensual del gasto devengado en lo que va del año, acelerando el recorte acumulado entre enero y agosto hasta una merma real del 4,09%. Sin embargo, la clave  no está únicamente en la cifra agregada, sino en el reparto de las cargas: la motosierra opera con asimetría, donde el eslabón más golpeado sigue siendo el interior del país.

El trabajo de IARAF evidencia que, de los ocho grandes rubros que componen el gasto primario nacional, prácticamente la totalidad experimentó retrocesos reales en agosto:

Transferencias a provincias y municipios: Fue, por lejos, el rubro más castigado. Se desplomó un 81,87% real interanual en el gasto devengado y un 66,39% en base caja. En el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, la caída en los envíos no automáticos a las jurisdicciones subnacionales ya roza el 64% real.

Ayudas sociales y asignaciones: Mostraron un recorte del 19,34% devengado (-16,65% pagado), acumulando en el año una merma superior al 12% real.

Jubilaciones y pensiones: Cayeron un 10,01% real en agosto frente al mismo mes de 2025. Si bien en el acumulado anual muestran un leve terreno positivo (+0,84%), volvieron a ingresar en zona de pérdida durante los últimos meses.

Universidades nacionales: En agosto registraron una baja del 1,17% devengado, pero en el acumulado de los ocho meses la retracción asciende al 12,81% real.

La excepción: El único renglón con crecimiento real significativo fueron las "otras transferencias al sector privado" (que computan los subsidios económicos a la energía y el transporte), con una suba del 11,75% en agosto y más del 31% acumulado.

Discurso de Javier Milei /ARCHIVO

El impacto en Tucumán

Para Tucumán, los números de Iaraf no son abstractos, sino el reflejo de una política que condiciona a diario las finanzas provinciales y municipales.

El derrumbe superior al 80% en las transferencias a provincias explica la parálisis casi total de los convenios de infraestructura nacional en el territorio tucumano. El gobierno de Osvaldo Jaldo ha tenido que administrar el flujo de caja propio para garantizar el pago puntual de sueldos estatales y sostener servicios esenciales, prescindiendo por completo del auxilio de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) o programas específicos que históricamente completaban el presupuesto provincial. La consigna tucumana de "vivir con lo propio" ya no es una opció, sino una imposición matemática de la Casa Rosada.

El informe de IARAF demuestra que el ajuste no discrimina alineamientos políticos ni "pactos" institucionales, como el caso de la postura dialoguista de Jaldo con Milei: el grifo de los recursos discrecionales se cerró de manera homogénea para aliados y opositores por igual. El margen de maniobra que gana la provincia vía contención interna del gasto encuentra un techo cuando la Nación retira el financiamiento de programas compartidos, como jubilaciones, fondos para la universidad pública local, planes sociales y obras públicas.